Asimov, San Alberto y la química

DM_Quimica

Hoy 16 de noviembre se celebra el Día de la Química con el objetivo de impulsar la divulgación de esta ciencia y dar a conocer sus aportaciones al desarrollo de la humanidad. Esta conmemoración coincide con la festividad de san Alberto Magno, patrón de los químicos, que en el siglo XIII fue un erudito de la cosmología, la botánica, la alquimia, la física y la astronomía.

La química moderna tiene poco más de doscientos años y su origen se encuentra en los trabajos de Antoine de Lavoisier, que con sus estudios sobre la ley de conservación de la materia, la composición del agua, la combustión y el concepto de elemento, sentó las bases de lo que hoy conocemos como química. Desde entonces la química ha adquirido un desarrollo extraordinario, profundizando en el conocimiento de las sustancias y aplicando este conocimiento a campos tan variados como la agricultura, la farmacología, la medicina, la higiene o la seguridad alimentaria. Buena parte del avance de la humanidad de los dos últimos siglos tiene su base en la química, lo que explica que hayan surgido numerosas ramas especializadas como la bioquímica, la química nuclear, la farmacología o la química ambiental. Sin embargo el hombre no siempre ha sabido utilizar los nuevos conocimientos de forma adecuada, con la prudencia que Alberto Magno recomendaba para saber discernir entre lo qué es bueno y lo qué es malo.

El Universo y los seres vivos son laboratorios químicos complejos, mucho más sofisticados y eficientes que el mayor laboratorio que el hombre haya sido capaz de construir. En la medida en que se conozcan mejor los complejos mecanismos químicos de la naturaleza, se encontrarán soluciones para el bienestar y salud de las personas y del planeta. Un ejemplo son los mecanismos de reparación del ADN, que protegen de los daños que sufre a diario nuestro genoma y que están involucrados en el cáncer y en el envejecimiento. Estas investigaciones, desarrolladas por Tomas Lindahl, Paul Modrich y Aziz Sancar, han sido reconocidas este año con el premio Nobel de Química.

Sin embargo, la creación artística le ha prestado poca atención a esta ciencia. La química tiene un papel meramente circunstancial en algunas novelas policiacas, principalmente en forma de venenos como el arsénico o el curare, que aparecen en muchas obras de los maestros del género. Un químico italiano, Primo Levi, utilizó la química de un modo muy diferente en su obra «El sistema periódico», formada por veintiún relatos, cada uno de ellos dedicado a un elemento químico que el autor convierte en metáforas sobre el hombre y las relaciones humanas. Se trata sin duda de una obra extraordinaria, recomendable no sólo para los químicos.

Tampoco en el campo de la ciencia ficción ha tenido la química una trayectoria dilatada y, aunque varios autores han basado sus obras en el apasionante mundo de la química, destaca entre ellos la conocida figura de Isaac Asimov, bioquímico, novelista y divulgador científico, que en varios de sus relatos sitúa a la química como protagonista. Algunos de sus relatos los dedicó a un compuesto de ficción, la tiotimolina, sustancia de extraordinarias propiedades que es capaz de disolverse en agua antes de entrar en contacto con ella. Uno de sus cuentos más logrados de química ficción es «Paté de Foie-Gras», en el que una humilde oca se convierte en un reactor nuclear y pone huevos de oro, lo seguro que habría entusiasmado a los antiguos alquimistas… quienes tengan curiosidad por conocer este relato pueden hacer clic aquí.

En el terreno audiovisual, el ejemplo más reciente de una obra basada en la química es la serie «Breaking Bad», alabada por la crítica y con gran éxito de audiencia. En este caso, se muestra un lado oscuro de la química como es la elaboración de drogas ilegales, pero una vez más es la persona la que determina que una herramienta se emplee para uno u otro fin. En cualquier caso, las referencias a la química y sus procesos de laboratorio están adecuadamente documentados y descritos, contribuyendo así a la divulgación de esta ciencia.

La química no siempre es bien comprendida y sólo se hace hincapié en las propiedades de algunas sustancias dañinas, por lo que es necesario seguir apostando por la formación química y por la divulgación sobre esta ciencia. Una parte importante de los problemas actuales de la humanidad encontrarán solución en el futuro gracias a ella.

Fuente imagen: AMC

Sobre el Autor
Enrique Orihuel
Enrique Orihuel Consejero Delegado en Betelgeux Doctor en Química por la Universidad Computense de Madrid con más de 30 años de experiencia en el desarrollo de productos y de soluciones para la higiene en la industria alimentaria, cosmética y farmacéutica, siendo también autor de numerosos libros, artículos y ponencias.
It's only fair to share...Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on FacebookShare on Google+Email this to someoneShare on Tumblr

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *