No seamos ingenuos

 

El último incidente conocido referente a la intoxicación producida en Andalucía, como siempre, ha sacado lo mejor de nosotros. En este caso, añadida la circunstancia de haberse producido en agosto, el peor mes de noticias para la prensa, hemos vuelto a ver el espectáculo en el que se convierte un incidente como este.

Los primeros días todo son dudas. Una vez producida la alerta sanitaria, se desatan todas las alarmas, eso sí, cada una acorde al sector que la ha de tratar. Imagino, medios de comunicación preparando equipos especiales de becarios sin vacaciones para cubrir la noticia, inspectores sanitarios intentando quitarse responsabilidades y tirando de actas de visitas archivadas, proveedores de materias primas estudiando clientes, gabinetes legales de ayuntamiento frente a gabinete legales de Diputaciones, eso sí, informando puntualmente a los altos cargos de vacaciones, cadenas de distribución cruzando los dedos para no verse implicadas en el escándalo, … y cada día cientos de afectados más.

A los pocos días aparecen los especialistas. Surgen verdaderos genios dando ruedas de prensa por doquier hablando de tal o cual bicho como si realmente supieran de él. Da igual que sea virus que bacteria, prion o ciguatera, panga o biofilm, … hablan de obviedades, de conceptos genéricos confusos que no hacen más que crear mayor alarma social. Radios, televisiones, prensa escrita, nos van informando minuto a minuto de los nuevos casos que van apareciendo, dispersando el problema por toda la geografía nacional en primera estancia, e internacional aproximadamente a la semana.

Siguen saliendo expertos, ahora ya puntualizan un poco más. Por lo visto, el origen del problema surge en una mala aplicación de todo, de los registros, de la legislación, de los controles, de los inspectores, de los protocolos/procedimientos, de la lejía, …

Como decía, no seamos ingenuos. Estamos conviviendo en nuestro día a día con millones de microorganismos en nuestro medio ambiente, somos portadores de infinidad de ellos,  por lo que hemos de ser conscientes de que cualquier incumplimiento de nuestras normas básicas de higiene, en cualquier faceta de nuestra vida, puede provocar un crecimiento incontrolado  de algunos de estos microorganismos que provoquen un problema, pudiendo agruparse y esconderse en estructuras defensivas (biofilms) en suelos, superficies en contacto con alimentos, circuitos de agua, catéteres hospitalarios, circuitos lácteos, piezas dentales, …

Donde quieran. Llevan muchos más años que nosotros en la tierra, unos cuantos millones de años más, y deben tener mecanismos adaptativos a situaciones de estrés bastante bien desarrollados. Es imposible evitar su existencia, además, en el supuesto que se consiguiera, sería nuestra extinción. Necesitamos a la mayoría de ellos, por lo que hemos de aprender a convivir con ellos.

Seamos conscientes de que hemos de considerar a la higiene como uno de los pilares fundamentales de nuestra existencia, higiene entendida como “conjunto de conocimientos y técnicas que aplican los individuos para el control de los factores que ejercen o pueden ejercer efectos nocivos sobre su salud”. Conocimientos y técnicas que se han de aplicar, cada uno en el terreno que le corresponda (personal, grupal, industrial), con el mayor rigor y seriedad que nuestro conocimiento global nos permite.

A nivel industrial, creo que es un gran error dejar para procesos posteriores al que se está realizando, la garantía de un producto seguro. Si estamos higienizando una planta de productos elaborados, cumplamos con los protocolos de higiene.  Una mala e inadecuada higiene de las instalaciones no la va a eliminar un tratamiento térmico posterior, más teniendo en cuenta la inevitable existencia de un recorrido, no exento de riesgo de contaminación, que va a sufrir ese producto hasta su consumo.

La falta de rigor y la falta de seriedad con la que se tratan estos temas. La primicia en la noticia hace que escuches verdaderas barbaridades y pongas en riesgo otros productos, marcas, empresas, que no tienen nada que ver con el problema. Les da absolutamente igual, el daño ya está hecho.

Pienso que este tipo de noticias han de tratarse con mayor rigor y seriedad. No hay que ser oportunista. Pensemos que es un problema muy serio, y como tal se ha de tratar. Estudiemos, preparemos, y después, contemos con veracidad y eduquemos. La última empresa que he visto que se ha creado hace dos días ofrece un servicio de eliminación de patógenos y bacterias… ahí estamos.

Sobre el Autor
Ramón Bertó Navarro
Ramón Bertó Navarro Director General en Betelgeux Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Valencia, Master en Seguridad Alimentaria por el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid y Master en Gestión de empresas por la escuela de Organización Industrial. Cuenta con más de 20 años de experiencia en materia de Seguridad Alimentaria e higiene en la Industria Alimentaria, siendo autor de numerosas publicaciones. Desde su puesto de Director General en Betelgeux está a cargo de la identificación de nuevas oportunidades y aplicaciones para la mejora de la seguridad alimentaria.
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