Los resultados del estudio que se publican en la revista ´Cell´(www.cell.com) podrían aplicarse a otros patógenos.
Los investigadores de la Universidad de Yale, dirigidos por el Dr. Jorge Galán, han descubierto que una única proteína bacteriana, la SopB, permite a la Salmonella Enterica invadir las células que cubren el intestino. El estudio describe el papel crucial que desarrolla esta proteína tanto en la entrada de la Salmonella en la célula como en su posterior camuflaje en el interior para evitar ser destruida.
Inicialmente, SopB actúa sobre la membrana externa de la célula, llamada membrana plasmática, para obligarla a asimilar el patógeno, que, una vez en el interior, se encapsula en una pequeña burbuja llamada vesícula.
Posteriormente, para evitar que la vesícula sea absorbida por el lisosoma, el orgánulo en el interior de la célula que degrada proteínas. Para esto, SopB debe moverse de la membrana plasmática de la célula a la membrana de la vesícula interna que contiene al patógeno.
Los investigadores descubrieron que la Salmonella obliga a la célula a marcar la proteína SopB con una etiqueta llamada ubiquitina. Al marcarla con esta etiqueta, la proteína bacteriana es reconocida por la maquinaria celular que transporta proteínas desde la membrana plasmática a las vesículas internas.
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