El Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos británico (IFST) ha publicado un documento informativo dirigido a grupos especialmente vulnerables a la listeriosis (Ver documento). En este documento se enumeran varias recomendaciones para minimizar el riesgo que supone cierto tipo de alimentos, como los alimentos "listos para su consumo" de larga duración, entre los que destacan los pescados ahumados, los productos cárnicos y los quesos blandos.
La listeriosis, causada por el consumo de alimentos contaminados con Listeria monocytogenes, uno de los microorganismos que causan mayor preocupación actualmente, y que provoca severos daños con altas tasas de mortalidad en grupos vulnerables (personas con el sistema inmune deprimido: ancianos, mujeres embarazadas y recién nacidos). El sistema inmune (defensas naturales) de estos colectivos está a menudo deprimido y el microorganismo patógeno es capaz, una vez ingerido, de causar infecciones en diversas partes del cuerpo y de causar meningitis, encefalitis, septicemias y abscesos hepáticos.
El periodo de incubación varía entre 11-70 días, lo que dificulta, y a menudo imposibilita, identificar el alimento concreto origen de la enfermedad. Sin embargo, utilizando la información recabada a través de los brotes de listeriosis, ha sido posible identificar los principales tipos de alimentos responsables. En ellos predominan los productos "listos para su consumo" de larga vida útil, como pescados ahumados y quesos suaves de pasta blanda.
La contaminación del alimento puede producirse en el entorno de procesamiento del mismo, tras su procesado (como el cocinado) pero antes de su envasado y también cuando los alimentos son manipulados en el punto de venta, por ejemplo a través de máquinas cortadoras, en establecimientos de catering o el hogar.
La Listeria monocytogenes se destruye a través del cocinado normal (alcanzando al menos 70º C en el centro del producto durante dos minutos) pero es capaz de sobrevivir y desarrollarse en alimentos incluso si están bajo condiciones de refrigeración. Esta característica de multiplicarse a bajas temperaturas, una de las más problemáticas desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, hace posible que la Listeria prolifere hasta niveles lo suficientemente elevados como para causar una infección, aunque la dosis contaminante haya sido inicialmente baja.
En Reino Unido, entre 2003-2007, el número de casos se incrementó de 180 a 240 por año. Este aumento se ha visto relacionado sobre todo con las personas mayores de 60 años. Incrementos similares en este colectivo se han observado en otros países de Europa, con una subida total del 8,6% en 2006, según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).
Ante el aumento de casos de listeriosis, el Comité Asesor para la Seguridad Microbiológica de los Alimentos de la Agencia de Seguridad Alimentaria británica (FSA) ha resaltado la importancia de trabajar junto a la industria alimentaria. El Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico del sector agroalimentario AINIA, con sede en Valencia, ha puesto en marcha el proyecto BioliSME, cuya finalidad es desarrollar un sistema para toda Europa de detección de Listeria monocytogenes en superficies en contacto con alimentos.
El nuevo método, que se prevé estará listo para 2010, permitirá mejorar los niveles de higiene y seguridad alimentaria para tratar de reducir las infecciones provocadas por Listeria monocytogenes, a la vez que minimizará tiempo y costes respecto a los actuales métodos de detección. En esta iniciativa, apoyada por la Comisión Europea dentro del VII Programa Marco, colaboran universidades y empresas agroalimentarias de Francia, Italia, Reino Unido, Irlanda y España, entre las que se encuentra Betelgeux, S.L.
Más información en:
betelgeux@betelgeux.es
o en el teléfono +34 962871345.
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