Así, este organismo se ha comprometido, entre otras cosas, a asesorar a las autoridades nacionales y locales sobre estas nuevas normas adoptadas por la Comisión, entre las que se destacan:
- Reducción de la acrilamida en los alimentos: una sustancia química supuestamente cancerígena que se forma cuando se fríen, asan u hornean a altas temperaturas comidas ricas en carbohidratos.
- Reducción de la contaminación con hidrocarbonos aromáticos policíclicos.
- Prevención de la contaminación por ocratoxina A en el café: una sustancia tóxica producida por ciertos tipos de hongos.
- Preparados en polvo de seguimiento.
- Listeria monocytogenes en alimentos listos para el consumo.
La presidenta de la Comisión, Karen Hulebak, manifestó que las normas y directrices adoptadas tendrían un impacto positivo en las vidas de personas en todas partes del mundo, y que desde la Comisión se está trabajando con una gran celeridad para hacer frente a los retos más urgentes de la seguridad alimentaria.
La Comisión del Codex Alimentarius, establecida de forma conjunta en 1963 por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la OMS, desarrolla normas alimentarias a nivel internacional para proteger la salud de los consumidores y garantizar prácticas equitativas en el comercio alimentario. La comisión cuenta entre sus miembros con 181 países y una Organización, la Comunidad Europea.
Más información: artículo FAO |