En la actualidad, cualquier persona con fiebre superior a 38º C y síntomas de infección respiratoria aguda podría estar infectada por el nuevo virus de la gripe A/H1N1, declarada oficialmente pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el pasado mes de junio.
Tanto la Organización Mundial de la salud (OMS) como el Ministerio de Sanidad (MSC) dan en sus páginas web información sobre los síntomas de ambas infecciones y la forma de transmisión. Y resulta que son bastante similares, no obstante, sí existen ciertas diferencias. Por ejemplo, la fiebre sube más rápido y es más alta entre los afectados por la gripe A que por la gripe común. Y la congestión nasal, propia de la gripe estacional, es menos común en el caso de la nueva infección.
Según algunos expertos, la principal diferencia entre ambas gripes es que la A/H1N1 presenta "un cuadro más leve y corto" que la estacional. En cualquiera de los casos, se recomienda descansar, beber líquidos de forma abundante y evitar el consumo de alcohol o tabaco.
Además de las medidas adoptadas por las autoridades sanitarias, los ciudadanos también pueden poner de su parte para tratar de evitar contagios del nuevo virus. Un nuevo estudio publicado en la revista 'Annals of Internal Medicine' señala que la utilización de mascarillas y una buena higiene de las manos podría prevenir el contagio a otros, siempre y cuando se practiquen inmediatamente después de que uno note los síntomas.
Asimismo, otras medidas recomendadas por los Ministerios de Sanidad, tanto para la gripe común como para la gripe A, incluyen mantener las distancias con los afectados y no saludar ni con besos ni dando la mano, no compartir vasos ni cubiertos, ventilar la habitación del paciente y abrigarse cuando se notan cambios bruscos de temperatura.
Además existen una serie de medidas preventivas generales como el lavado de manos y realizar una limpieza diaria de las superficies con productos adecuados y cuidando minuciosamente la limpieza y desinfección de superficies, pomos de puertas, etc.
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