Desmontando mitos

Desmontando mitos

De las últimas declaraciones de Bernhard Url, director de la Agencia de Seguridad Alimentaria de la UE (EFSA) se puede concluir que nunca hemos comido tan seguro como hoy en día. Sin embargo, existe una sensación generalizada de incertidumbre e inseguridad entre los consumidores, al igual que una serie de mitos que se confunden entre sí y que llevan a la desinformación del consumidor. Ningún mito se construye a partir de la nada, todos tienen en la base alguna razón, pero esa razón en ocasiones ignora o malinterpreta datos y provoca una conclusión errónea de la verdad y puede sonar a verdadero: los productos naturales son más seguros, los productos ecológicos no utilizan productos químicos, etc. pero ni natural es lo mismo que seguro, ni lo ecológico está “libre de químicos”.

La industria alimentaria, y más concretamente la producción de alimentos “naturales”, desean presentar la producción de alimentos como un proceso en unas condiciones muy naturales, sin grandes avances científicos, algo totalmente diferente a lo que ocurre en otros sectores, donde los avances científicos son valorados como algo positivo.
El uso de estos adelantos científicos en el sector alimentario transmite la sensación de que la comida de hoy no es como aquella supuesta comida natural de nuestros abuelos, aunque no hay evidencia científica que indique que los productos naturales sean más saludables o más seguros que los estándares, sino que tienen características similares. El uso de aditivos, productos fitosanitarios, los conservantes, la industrialización o la falta de conocimiento sobre el procesado, hacen que la gente esté a veces incómoda, como si la comida no fuera ya algo natural. Esta falta de conocimiento sobre el sector y sobre la regulación que se aplica a sus productos ha llevado a que exista un cierto desajuste entre lo que preocupa a los expertos y a los consumidores.

¿Qué es un alimento seguro?

Para que un alimento aporte todas sus propiedades, primero debe ser seguro. Hace algunos años, la seguridad alimentaria podía ser un bien escaso y muchos alimentos suponían un riesgo para la salud de los consumidores, sin embargo, en los últimos años ésta ha mejorado y numerosos profesionales velan por nuestra seguridad a la hora de comer y por garantizar que cada alimento sea completamente seguro. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), considera seguro «aquel alimento que está libre riesgos: de contaminación por bacterias, virus, parásitos, sustancias químicas o agentes físicos externos». La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) es responsable de la evaluación del riesgo en la Unión Europea y emite opiniones científicas sobre los factores de peligro identificados que se traducen, en gran medida, en la elaboración de la legislación de la UE. Así, por ejemplo, disponemos de una lista de límites máximos de residuos de: productos fitosanitarios (Parlamento Europeo, 2005), de contaminantes en alimentos (Comisión Europea, 2006), o de aditivos alimentarios (Parlamento Europeo, 2008), de manera que se cubren todos los ámbitos relativos a la presencia de sustancias químicas en los alimentos.

Las sustancias químicas desempeñan un papel importante en la producción de alimentos. Los aditivos permiten mejorar el aspecto y la conservación de los alimentos en el momento de su puesta en el mercado, aunque hay miedo a las etiquetas que contienen muchas «E», los aditivos y conservantes están extraordinariamente controlados. Los materiales, como plásticos, papel, cartón, etc., permiten mantener en condiciones higiénicas los alimentos y facilitar su distribución, así como mejorar su presentación. Los productos biocidas permiten eliminar los microorganismos de las superficies de trabajo y evitar riesgos microbiológicos. En definitiva, las sustancias químicas utilizadas adecuadamente previenen intoxicaciones alimentarias, enfermedades infecciosas transmitidas por la comida provocadas por microorganismos como Salmonella, Listeria, Campylobacter, E. coli, etc., mejorando la seguridad alimentaria y la salud humana.

¿Son más seguros los productos ecológicos?

En cuanto a los productos ecológicos, se puede considerar que estos productos son respetuosos con el medio ambiente y con los animales; son buenas razones, pero no se puede incluir la seguridad. Incluso puede que presenten un menor nivel de residuos, pero no hay evidencias de diferencias nutricionales significativas entre un mismo producto ecológico y uno no ecológico. En esencia son iguales. En el proceso productivo de los productos ecológicos también se usan pesticidas y biocidas, aunque creamos lo contrario, simplemente tienen que usar unos productos concretos que entran dentro de la regulación de lo ecológico de la Unión Europea, como por ejemplo el reglamento sobre producción ecológica (Parlamento Europeo, 2018).

Periódicamente la EFSA publica un informe que proporciona una visión general de las actividades de control oficial realizados en los estados miembros de la UE, Islandia y Noruega. El último informe publicado (EFSA 2019) recoge datos de 2017, cuando se analizaron 84.627 muestras de alimentos (ecológicos y no ecológicos) y en conjunto, el 95,9% de las muestras analizadas estaban por debajo del límite máximo de residuos (LMR) establecido en la normativa. De éstas, en el 54,1% de las muestras analizadas, no se detectaron residuos cuantificables, mientras que el 41,8% de las muestras analizadas contenía residuos cuantificables que estaban por debajo de los límites máximos de residuos (LMR). En España los resultados han sido mejores que la media de la UE. El 96,5% de las muestras fueron conformes (66,6% por debajo del Límite de cuantificación y 30,3% de igual o por debajo del LMR).

Basándose en el análisis de los datos podemos concluir que los alimentos que consumimos han pasado unos controles de seguridad que nos permiten alimentarnos sin miedo a intoxicarnos, independientemente de si en su proceso productivo se han utilizado determinadas sustancias químicas.

Bibliografía

  • Comisión Europea (2006). Reglamento (CE) nº 1881/2006 de la Comisión, de 19 de diciembre de 2006, por el que se fija el contenido máximo de determinados contaminantes en los productos alimenticios. Diario Oficial de la Unión Europea, L367, de 20 de diciembre de 2006.
  • EFSA (2019). National summary reports on pesticide residue analysis performed in 2017, EFSA Supporting Publications, 16, 6, (2019)
  • Parlamento Europeo (2005). Reglamento (CE) n° 396/2005 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de febrero de 2005, relativo a los límites máximos de residuos de plaguicidas en alimentos y piensos de origen vegetal y animal y que modifica la Directiva 91/414/CEE del Consejo. Diario Oficial de la Unión Europea, Volumen 48, de 16 de marzo de 2005.
  • Parlamento Europeo (2008). Reglamento (CE) no 1332/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2008, sobre enzimas alimentarias y por el que se modifican la Directiva 83/417/CEE del Consejo, el Reglamento (CE) no 1493/1999 del Consejo, la Directiva 2000/13/CE, la Directiva 2001/112/CE del Consejo y el Reglamento (CE) no 258/97. Diario Oficial de la Unión Europea, L354, de 31 de diciembre de 2008.
  • Parlamento Europeo (2018). Reglamento (CE) nº 2018/848 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de mayo de 2018, sobre producción ecológica y etiquetado de los productos ecológicos y por el que se deroga el Reglamento (CE) nº 834/2007 del Consejo. Diario Oficial de la Unión Europea, L 150, de 14 de junio de 2018.
Sobre el Autor
Marisa Catalá
Marisa Catalá Licenciada en Ciencias Químicas por la Universitat de València. Subdirectora de Innovación y Calidad, responsable de producto y asuntos regulatorios.
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