Virus de la Hepatitis E como patógeno emergente

Virus de la hepatitis E como patógeno emergente

El virus de la hepatitis E (HEV) es la causa más común de la infección por hepatitis viral entérica en todo el mundo y, en la actualidad, la infección autóctona por HEV está considerada una enfermedad emergente en Europa, según el último informe publicado por la EFSA (EFSA, 2017). Es por ello, que este patógeno se ha convertido en un problema de salud pública a nivel mundial. Aún así, su prevalencia es baja, aunque varía ampliamente de unas regiones a otras, siendo mayor en países en vías de desarrollo. En concreto, en España la prevalencia de anticuerpos anti-HEV en la población general es de 1,1% (Echevarría et al., 2015).

HEV es un virus de forma esférica, de pequeño tamaño (27-34 nm de diámetro), formado por una única cadena de ARN envuelta por una cápside de forma icosaédrica. Pertenece a la familia Hepeviridae e infecta a un amplio rango de especies de mamíferos, así como aves (pollo) o pescados (trucha). Esta familia incluye dos géneros: Orthohepevirus, que infecta a mamíferos y aves y Piscihepevirus, que infecta a pescados.

Figura 1. Genotipos de HEV presentes a nivel mundial (Kamar et al., 2017).

 

Figura 1. Genotipos de HEV presentes a nivel mundial (Kamar et al., 2017).

La prevalencia de HEV en las regiones productoras de porcino en Europa, así como dentro de los rebaños de cerdo doméstico suele ser muy elevada, alcanzando el 98% de positivos en los rebaños en España. El cerdo doméstico es pues, la principal fuente de transmisión zoonótica del HEV (EFSA, 2017).

Infección en humanos

La infección por HEV está considerada como una enfermedad autolimitante en Europa. Aunque la mayoría de las infecciones por HEV son asintomáticas (>70%), en los casos con síntomas produce una hepatitis aguda que se inicia con fatiga, astenia, náuseas y fiebre, que pueden ir seguidos de la aparición de ictericia y aumento de los niveles de enzimas hepáticos (Park et al., 2016).

En los casos de hepatitis aguda, el índice de mortalidad es muy bajo (inferior al 0,5%), pero puede alcanzar el 25% en el caso de mujeres embarazadas, así como producir hepatitis crónica en pacientes inmunodeprimidos.

La infección suele desaparecer en un plazo entre 1 y 5 semanas y el periodo de incubación se estima entre 2 y 6 semanas. Si el virus persiste en la persona durante más de 3 meses se considera una infección crónica. Además, los pacientes con una enfermedad crónica preexistente o con un sistema inmunológico deprimido tienen riesgo de desarrollar una hepatitis crónica prolongada (> 6 meses). Este tipo de pacientes puede desarrollar con mayor facilidad una cirrosis hepática, que puede ser mortal.

Por lo tanto, los pacientes que han sido trasplantados o que presentaban una enfermedad hepática previa o una neoplasia hematológica son los que presentan un mayor riesgo de desarrollar la hepatitis crónica.

En Europa se ha observado un aumento importante de los casos de HEV en humanos en los últimos años (ver Figura 2), aunque esto puede estar relacionado con el aumento de la preocupación por este patógeno en los centros sanitarios, así como con la mejora del proceso de diagnóstico. En algunos países europeos, se ha observado recientemente la existencia de un mayor número de casos de hepatitis E que de hepatitis A. Aun así, se sigue considerando una enfermedad infradiagnosticada en Europa.

Figura 2. Casos confirmados de hepatitis E por año en la Unión Europea (EFSA, 2017

Figura 2. Casos confirmados de hepatitis E por año en la Unión Europea (EFSA, 2017). (Datos disponibles de Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Chipre, Republica Checa, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Hungría, Italia, Letonia, Países Bajos, Noruega, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia, España, Suecia, y Reino Unido).

Los últimos datos de que se dispone muestran que entre un 61% y un 68% de los casos son hombres y, entre ellos, el porcentaje de casos en los mayores de 50 años se ha duplicado. Por lo tanto, los hombres mayores de 50 años representan el grupo poblacional más afectado por la hepatitis E aguda.

La mayoría de las infecciones humanas se adquieren dentro del mismo país de residencia, debido a infecciones por el genotipo HEV-3. En cambio, el número de infecciones asociadas a viajes fuera de la Unión Europea es muy bajo, alrededor del 1,5%.

Tabla 1.Principales características de los genotipos de HEV (Kamar et al., 2017).

Tabla 1.Principales características de los genotipos de HEV (Kamar et al., 2017).

Vías de transmisión

El virus de la hepatitis E se transmite principalmente por vía fecal-oral y a través del agua y los alimentos. Su transmisión se puede producir por beber agua contaminada o por la ingesta de carne cruda o poco cocinada de animales infectados, de fruta o vegetales lavados o irrigados con agua contaminada o de bivalvos como mejillones, berberechos y ostras recogidas o almacenadas en agua contaminada. También se ha observado de forma esporádica la transmisión de persona a persona, relacionada con las transfusiones de sangre o el trasplante de órganos.

El análisis de las principales vías de transmisión ha permitido establecer como principales factores de transmisión el contacto con cerdos o el consumo de carne de cerdo crudo o poco cocinado. De hecho, se ha observado una mayor seroprevalencia en veterinarios y granjeros de cerdos, así como en las poblaciones que consumen de forma habitual carne de cerdo no cocinada (Amorim et al., 2017).

La contaminación ambiental a partir de fuentes humanas o animales puede tener también un papel importante en la diseminación del virus, el cual ha sido detectado en aguas residuales y en los lodos o fangos de mataderos de porcino en Europa.

En los pacientes inmunodeprimidos las principales vías de infección son: la exposición a productos de cerdo infectado poco cocinados, los trasplantes y las trasfusiones.

Métodos de detección

Según la EFSA, los métodos de detección del HEV en alimentos se basan en técnicas moleculares para la detección del material genético viral, inmunoensayos y ensayos de infectividad con cultivos celulares o con animales. La principal diferencia es que los métodos moleculares detectan la presencia del genoma viral pero no aportan información sobre la capacidad de infección del virus.

  • Métodos moleculares: consisten en la extracción del virus a partir de una muestra específica, seguida de la extracción de su ARN y de la identificación de su genoma mediante técnicas de PCR. Recientemente, se han desarrollado también métodos de detección basados en las técnicas de secuenciación de nueva generación (NGS), que permiten la utilización de metagenómica para la identificación del HEV.
  • Inmunoensayos: se basan en la respuesta inmune del organismo huésped frente al agente causal. En el caso de HEV, se basa en la detección de anticuerpos anti-HEV pertenecientes a las inmunoglobulinas M y G.
  • Estudios de infectividad: se basan en la inoculación experimental de animales o cultivos celulares.

Además, en el caso de animales productores de alimentos, se pueden utilizar métodos serológicos para la detección de anticuerpos específicos frente a HEV. Estos métodos permiten detectar la exposición al virus y/o una infección reciente por el mismo.

El diagnóstico de HEV se confirma mediante la detección de anticuerpos anti-HEV en suero y/o presencia de ARN viral en suero o en muestras de heces. Sin embargo, la infección por HEV es una enfermedad infradiagnosticada debido a la inexistencia de un protocolo de rutina para su diagnóstico, que se corresponde con una infraestimación de su incidencia en la población.

Además, en la actualidad, no existe un método estandarizado para la detección, cuantificación o tipificado del HEV en alimentos.

Tratamiento

En los casos en los que la infección por HEV produce una hepatitis aguda no se recomienda ningún tratamiento específico debido a que se considera una enfermedad autolimitante.

En 2011 se registró en China la primera vacuna frente al virus HEV, con demostrada efectividad frente al genotipo HEV-4. Sin embargo, debido a la falta de información sobre su eficacia frente a otros genotipos, no ha sido aprobada en otros países.

Referencias

Amorim, A.R., Mendes, G.S., Pena, G.P.A. y Santos, N. (2018). Hepatitis E virus infection of slaughtered healthy pigs in Brazil. Zoonoses Public Health, 1-4.

Echevarría, J.M., Fogeda, M., Avellón, A. (2015). Epidemiología de la infección por el virus de la hepatitis E en España. Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, 33, 4, 281-286.

EFSA, 2017. Public health risk associated with hepatitis E virus (HEV) as a food-borne pathogen. Scientific opinion. doi: 10.2903/j.efsa.2017.4886.

Kamar, N., Izopet, J., Pavio, N., Aggarwal, R., Labrique, A., Wedemeyer, H. y Dalton, R. (2017). Hepatitis E virus infection. Nature reviews. Disease primers, 3, 17086.

Park, W.J., Park, B.J., Ahn, H.S., Lee, J.B., Park, S.Y., Song, C.S., Lee, S.W., Yoo, H.S. y Choi, I.S. (2016). Hepatitis E virus as an emerging zoonotic pathogen. Review. Journal of Veterinary Science, 17(1), 1-11.

Sobre el Autor
María Sanz
María Sanz Departamento Técnico e Investigación de Betelgeux. Doctora en Ciencias Biológicas por la Universitat Politècnica de València. Ha participado en numerosos proyectos nacionales y europeos para mejorar la seguridad alimentaria en las industrias alimentarias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.